Día de la Medicina de Familia: La semFYC agradece a los especialistas su papel durante la pandemia
Pero durante esta terrible pandemia, la MFyC no ha dejado de cumplir con sus responsabilidades más allá de lo que se esperaba de ella. Se le ha dado continuidad asistencial a los pacientes con enfermedades crónicas, se han mantenido las consultas indemorables y se ha atendido a los pacientes afectadas por coronavirus y a sus familias. Y lo ha hecho sin recibir el reconocimiento que se merecía. La Medicina de Familia ha sido la especialidad invisible a pesar de las incontables horas de trabajo silencioso que sus profesionales han realizado para mantener la base de la curva. Mucho de ese trabajo, a base de millones de consultas realizadas a distancia.
La semFYC quiere aprovechar el Día de la Medicina de Familia para reconocer y agradecer el trabajo que cada uno de estos especialistas ha realizado:
- han trabajado para mantener a un gran número de pacientes con cuadro COVID-19, sin acceso a test, confinados en sus casas, cortando así las peligrosas líneas de contagio comunitario. La especialidad se encuentra en la base del #Quédateencasa
- han sido responsables de mantener aplanada parte de la otra curva, la de la incertidumbre de muchos pacientes de riesgo a los que, mediante seguimiento telefónico o domiciliario, recibían ese otro soporte frente al miedo.
- han estado y aún están presentes en dispositivos de urgencias, consultorios rurales, e incluso desplazados en los hospitales de campaña, algo que han llevado a cabo con total fidelidad al Sistema Nacional de Salud, aunque no creyeran en la viabilidad de tales dispositivos, en tanto han sido elementos que han desmembrado la propia red natural de atención de nuestro SNS.
Con este motivo han editado una serie de carteles de agradecimiento en los que se reconoce al personal de Medicina de Familia y Comunitaria como héroes y heroínas que han luchado y luchan contra el virus cada día.
Por otro lado, la sociedad médica entiende que la situación sanitaria ha puesto sobre la mesa la necesidad de personal y recursos que sean capaces de dar respuesta a las nuevas necesidades asistenciales; de una gestión consecuente en el que la ampliación de recursos no implique el cierre de los ya existentes, a los que posteriormente se traspasa la gestión de la pandemia; y de una previsión de cara a nuevos repuntes de la epidemia.