Médicos, intérpretes y trabajadoras sociales unen voces para garantizar una atención sanitaria justa a las personas migrantes
La mesa "Miradas y vivencias en la atención a las personas migrantes" reúne a profesionales de primera línea de Galicia, Aragón y Canarias para debatir sobre accesibilidad, barreras de comunicación y equidad en salud
La persona que llega en patera a las costas de Gran Canaria, la familia siria atendida en un recurso de acogida en Sanxenxo, el hombre que no entiende el diagnóstico porque nadie habla su idioma. Estas son algunas de las realidades que han centrado el debate de la mesa "Miradas y vivencias en la atención a las personas migrantes", celebrada hoy en el XXIII Encuentro PACAP.
La ha moderado Raquel López Bouzas, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria e integrante de la ONG Accem en Sanxenxo, así como del Grupo de Inequidades y Salud Internacional de la AGAMFEC. La mesa ha reunido a un panel diverso, que da voz a las distintas perspectivas que confluyen en la atención sanitaria a este colectivo. Abdelraouf Belgroun, técnico de traducción e interpretación en la ONG Accem en Sanxenxo, ha aportado la visión de quien facilita —o intenta facilitar— la comunicación entre pacientes y sistema. Estela De Los Angeles Regueiro Chaves, trabajadora social senior en el Centro de Protección Internacional en Vigo de la ONG Rescate, ha descrito los itinerarios vitales de las personas en situación de protección internacional. Isabel Llorca Alonso, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Canalejas de Las Palmas de Gran Canaria, trabaja en el Servicio Especial de Urgencias de la Gerencia de Atención Primaria atendiendo a personas migrantes recién llegadas por mar en embarcación precaria. Y Luis Andrés Gimeno Feliu, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud San Pablo de Zaragoza y profesor titular en la Universidad de Zaragoza, investiga sobre migración y salud. Ambos son miembros del Grupo de Inequidades y Salud Internacional de semFYC.
Entre los y las ponentes ha habido coincidencia en señalar las barreras comunicativas y culturales como uno de los principales obstáculos para una atención de calidad. Para Abdelraouf Belgroun, la mediación cultural va mucho más allá de la traducción lingüística: "Muchas veces no se trata solo de traducir idioma, sino de traducir formas de entender la salud. Hay personas que priorizan trabajar o formarse antes que acudir al médico, y eso no es desinterés, sino una forma distinta de entender la salud". El mediador, que llegó a España hace ocho años desde Argelia, añadió desde su propia experiencia: "La salud no solo es ir al médico. La salud también depende de tener vivienda, trabajo, poder comunicarse y sentirse parte de una comunidad".
Isabel Llorca Alonso, que lleva años atendiendo llegadas en patera en Gran Canaria, fue directa al hablar de los límites del sistema: "El Servicio de Salud no cuenta con la figura del intérprete, mucho menos del mediador cultural. Entonces, ¿qué hacemos? Lo que se pueda". Y no ocultó la gravedad de la situación actual: "Lamentablemente, creo que hoy día no lo hemos conseguido. Siguen falleciendo muchas personas muy jóvenes horas después de la llegada y no llegamos a paliar todos los malestares que se producen".
Estela De Los Angeles Regueiro Chaves, desde su trabajo cotidiano en el Centro de Protección Internacional de Vigo, ilustró con un caso concreto cómo las buenas intenciones no bastan sin competencia intercultural real: "Llegué al hospital y la médica me explicaba que ya había hablado con él, que ya había sido informado, que incluso le había entregado un informe médico en francés. Pero es que esta persona no sabía leer ni sabía francés". La trabajadora social también señaló las barreras estructurales que van más allá de la consulta: "Para mí ya es complicado alquilar un piso. No me imagino a una persona negra que tiene acento o que no sabe hablar español".
Finalmente, Luis Andrés Gimeno Feliu planteó una reflexión que incomodó en el buen sentido: la necesidad de revisar el marco teórico con el que se aborda la atención a personas migrantes. "Los inmigrantes llegan muy sanos. Lo que ocurre es que nuestro sistema social los machaca. Vienen a vender su salud —o en el fondo les robamos su salud— por trabajar en las condiciones de vivienda, de trabajo y de racismo que existen". Y lanzó una crítica directa a ciertas prácticas clínicas bienintencionadas pero mal orientadas: "Estamos haciendo cosas para los migrantes pero sin partir de lo que ellos necesitan. Si estamos de acuerdo en que no hay que hacer cribado de cáncer de ovario en una mujer española, ¿por qué empezamos a cribar cantidad de cosas en inmigrantes cuando su principal problema de salud es social?".
Más allá del idioma: la complejidad de atender a quien viene de lejos
Las personas migrantes, y especialmente quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad —recién llegadas, en proceso de solicitud de asilo, sin red de apoyo—, acumulan desafíos de salud que van mucho más allá de los puramente clínicos. El impacto del trauma migratorio, las barreras administrativas, la falta de información sobre el sistema sanitario, la diversidad cultural en la concepción de la enfermedad y del cuidado, o la ausencia de intérpretes cualificados conforman un escenario de alta complejidad para los equipos de Atención Primaria.
La mesa ha puesto sobre la mesa una premisa fundamental: garantizar una atención integral, inclusiva y justa a las personas migrantes no es solo una cuestión de voluntad individual de los y las profesionales sanitarios. Requiere de estructuras, recursos y coordinación interinstitucional.
Casos como el referido por Estela Regueiro —una persona hospitalizada con un diagnóstico grave que no pudo comprender porque nadie habló con ella en bambara ni se verificó su alfabetización— o el descrito por Isabel Llorca —jóvenes que mueren horas después de llegar a tierra firme pese a la intervención del sistema sanitario— ilustran hasta qué punto las carencias no son individuales sino estructurales. La falta de mediación cultural, la ausencia de protocolos compartidos entre islas o entre comunidades autónomas, y la escasa formación de los profesionales en competencia intercultural aparecen como nudos críticos que la mesa ha identificado sin rodeos.
La Atención Primaria, puerta de entrada y acompañamiento
Para los y las médicas de familia, la atención a personas migrantes suele ser el primer punto de contacto con el sistema sanitario de acogida. Ese papel de puerta de entrada implica responsabilidades que van más allá de la prescripción: la detección de situaciones de vulnerabilidad, la coordinación con recursos sociales, la interpretación cultural y, sobre todo, la escucha.
La mesa ha cerrado con un horizonte de propuestas concretas: incorporar mediadores culturales e intérpretes en los centros de salud y hospitales, unificar protocolos de atención a personas migrantes en todo el territorio, impulsar una formación antirracista para los profesionales implicados, y —quizás lo más relevante desde una perspectiva comunitaria— dejar de diseñar intervenciones para las personas migrantes y empezar a construirlas con ellas. Como resumió Gimeno Feliu, la clave está en ir a las organizaciones de migrantes y preguntar: "¿En qué podemos ayudaros?" Un giro aparentemente sencillo que, en la práctica, implica repensar de raíz el lugar desde el que la Atención Primaria se relaciona con este colectivo.