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Preservar el sentido de la Medicina de Familia en tiempos de cambio

Preservar el sentido de la Medicina de Familia en tiempos de cambio

El artículo publicado en la Revista Atención Primaria propone una reflexión sobre el malestar creciente entre los profesionales de Medicina de Familia y Atención Primaria. A través de referencias filosóficas, literarias y sanitarias, sus autoras analizan cómo las transformaciones sociales y organizativas del sistema sanitario afectan a la práctica clínica y a la identidad profesional.

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 16 de junio de 2026

Como punto de partida, el texto sitúa al lector ante una realidad cada vez más visible: en noviembre de 2025, más del 90% de los médicos jóvenes presentaban síntomas de burnout o agotamiento emocional, según datos de la Organización Médica Colegial (OMC). Un contexto que coincide con las reivindicaciones del colectivo médico para mejorar sus condiciones laborales y favorecer la conciliación profesional y personal. 

Las autoras recuerdan también el impacto que tuvo en Noruega el suicidio de una joven médica en 2023, un hecho que impulsó el movimiento #legermåleve (“los médicos deben vivir”) y abrió un debate sobre las condiciones de trabajo y la salud mental de los profesionales.

A partir de ahí, el artículo dialoga con las reflexiones de la filósofa Caroline Engen y con el análisis de Iona Heath y Sergio Minué sobre las raíces del malestar profesional. Más allá de la sobrecarga asistencial, las autoras invitan a reflexionar sobre cómo factores como la burocratización, la tecnificación o los cambios en los valores sociales pueden influir en la forma de ejercer y entender la Medicina de Familia. 

En este sentido, advierten del riesgo de que determinadas dinámicas organizativas alejen progresivamente a los profesionales de algunos de los atributos que históricamente han definido la especialidad, como el acompañamiento, la longitudinalidad o la mirada integral sobre las personas. 

“Si transformamos la forma en la que trabajamos podemos acabar transformando el resto de los niveles”. 

 

Uno de los aspectos más originales y cruciales del artículo es la analogía que establece con la obra Lo calze i l'arpa de Jacint Verdaguer. Escrito tras el conflicto que llevó al poeta y sacerdote catalán a ser apartado de sus funciones eclesiásticas, el poema contrapone el cáliz, símbolo de la institución, y el arpa, representación de la identidad y la vocación personal.

Aunque las autoras coinciden en que las causas del malestar requieren respuestas colectivas y políticas, también reivindican la importancia de preservar aquellos espacios de autonomía que permiten mantener vivos los valores de la Medicina de Familia. 

“Echamos en falta la apelación a la respuesta individual, que sostenga la no renuncia al margen de libertad que todavía podemos ejercer”. 

 

Desde esta perspectiva, recuperan una de las ideas centrales del poema de Verdaguer: “A pesar de que la institución le deje a la intemperie [a Jacint Verdaguer], no le pueden arrebatar la voz.” 

El artículo concluye reivindicando la necesidad de preservar aquello que da sentido a la práctica clínica incluso en contextos adversos. 

“La esencia, el sentido, la voz —el arpa— persiste y debe ser reivindicada como espacio de resistencia activa.” 

 

Una reflexión que invita a repensar qué significa ejercer hoy la Medicina de Familia y Comunitaria y cómo preservar sus valores en un sistema sanitario sometido a estas notables transformaciones. 

 

Lee el artículo completo aquí: El cáliz, el arpa y la medicina de familia | Revista Atención Primaria