Con la Actividad Física puedes alcanzar de forma natural beneficios similares o superiores que con ciertos fármacos

El 6 de abril del año 1896 se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en Atenas. Se trataba de homenajear internacionalmentre las antiguas competiciones deportivas que tenían una gran importancia en la Grecia antigua y que invitaban a deportistas de las diferentes ciudades-estado a competir de forma pacífica mediante diferentes disciplinas. Tras la recuperación y normalización de los Juegos Olímpicos durante el Siglo XX,  con los paréntesis de las dos guerras mundiales, en el año 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas quiso que el día 6 de abril fuera declarado el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz y desde entonces, la Organización Mundial de la Salud aprovecha este día para reivindicar las bondades del ejercicio físico para el bienestar.

Imagen de la ceremonia de apertura de los primeros Juegos Olímpicos de la época moderna

En ese sentido, la semFYC también quiere unirse al Día Mundial de la Actividad Física para destacar que su prescripción desde la Atención Primaria ayuda a prevenir las 26 patologías que generan más consultas. Practicar deporte de forma regular o tener una vida activa aprovechando al máximo las oportunidades para moverse, como por ejemplo caminar 10.000 pasos cada día mientras se mantiene una conversación con alguien o ir al gimnasio tres veces por semana, son hábitos que tenemos la capacidad de incluir en nuestras rutinas y cuyos efectos positivos percibiremos en seguida.

No incluir esos momentos para la actividad física en nuestro día a día puede tener consecuencias más serias de las que creemos. La inactividad es el 4º factor de riesgo de mortalidad global, se estima que anualmente 3,2 millones de personas mueren por su culpa. A este dato tan grave se le suma el hecho que la actividad física no está aún lo suficientemente extendida entre la población. Se calcula que un 23% de los adultos y hasta un 81% de los adolescentes no son lo suficientemente activos. En realidad, solamente un 19% de estos últimos realizan alguna actividad física durante la semana.

La semFYC propone que se recete la actividad física en las consultas y que el ejercicio esté a la orden del día en el ámbito de la Asistencia Sanitaria.

10.000 pasos cada día

Caminar 10.000 pasos cada día a un ritmo que nos permita notar un aumento de la frecuencia cardíaca pero con el que podamos conversar con alguien es una actividad sencilla que beneficia nuestra salud. “Usar la actividad física como una Medicina dentro del conjunto de opciones terapéuticas con las que cuenta el médico de familia: como mínimo actuará como coadyuvante a la prescripción de fármacos ante muchos de los problemas de salud que vemos en la consulta y en un buen número de casos, será un potentísimo elemento preventivo”, señala Francisco Camarelles, del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud de PAPPS de la semFYC. Incorporando esta visión orientada a la prevención, y coincidiendo con el Día Mundial de la Actividad Física, la semFYC ha activado la publicación de información destinada tanto a los profesionales sanitarios como al conjunto de miembros de la comunidad para impulsar el uso terapéutico de la actividad física.

Entre los aspectos recogidos en los materiales de difusión, destacan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad en materia de actividad física por edades.

Entre éstas figuran:

a. Los niños y adolescentes entre 5 y 17 años deberían realizar diariamente 60 minutos de actividad física aeróbica de intensidad entre moderada y vigorosa.

b. Los adultos, a partir de 18 años, deberían completar, semanalmente, 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa.

c. Además, los mayores de 65 deberían realizar —especialmente aquellos que tienen dificultades de movilidad—: al menos 3 días a la semana actividades de fortalecimiento muscular y para mejorar el equilibrio.

Además de estas indicaciones de tipo cuantitativo, la semFYC reivindica el papel del médico de familia para “impulsar la puesta en marcha de actividades físicas y apoyar el mantenimiento de estas”.

Desde hace tiempo, la semFYC (a través de su Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud) ha colaborado en la promoción de los hábitos saludables y en la promoción de la actividad física, junto con el Ministerio de Sanidad, con la publicación de folleto ‘Da un primer paso por tu salud’.

Hasta 26 enfermedades de elevada prevalencia y gran coste sanitario y social

En base a la evidencia científica, la semFYC recomienda la práctica de ejercicio físico como medicina en el tratamiento de 26 enfermedades diferentes que se podrían agrupar según si se tratan de:

  • Enfermedades psiquiátricas como la depresión, la ansiedad, el estrés o la esquizofrenia.
  • Enfermedades neurológicas como la demencia, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple.
  • Enfermedades metabólicas como la obesidad, la hipercolesterolemia, el síndrome metabólico, el síndrome del ovario poliquístico, la diabetes tipo 2 o diabetes tipo 1.
  • Algunas de las principales enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la cardiopatí coronaria, la insuficiencia cardíaca, el ictus cerebral y la claudicación intermitente.
  • Enfermedades pulmonares como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica —EPOC, el asma o la fibrosis quística.
  • Trastornos músculo-esqueléticos como la osteoartritis, la osteoporosis, el dolor de espalda o la artritis reumatoide.
  • Numerosos tipos de cáncer, teniendo en cuenta que se estima que hasta el 40% de cánceres se podrían prevenir con unos hábitos de vida saludables.

Actividad física para reducir el riesgo cardiovascular

Concretamente en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares se ha demostrado que la práctica del ejercicio físico, “por el hecho de que genéticamente estamos programados para la actividad, aporta unos beneficios similares o superiores a la ingesta de determinados tipos de fármacos preventivos de la enfermedad cardiovascular”, señala José Ignacio Ramírez, miembro del PAPPS y Coordinador del Grupo de Actividad Física de la semFYC.

De hecho, hoy en día, existen compuestos farmacológicos constituidos por una mezcla de fármacos para bajar el colesterol y para bajar la tensión arterial, junto con aspirina, que en una sola pastilla intentan crear una estrategia preventiva de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo “ningún fármaco está libre de efectos adversos, además del coste que supone para la sociedad y el hecho no menos importante de medicalizar a la población”, apunta Ramírez. “Todos estos beneficios que aporta estos compuestos farmacológicos pueden alcanzarse de forma natural sin ingerir ningún fármaco, simplemente con la práctica del ejercicio físico regular”, concluye José Ignacio Ramírez.

El coordinador del Grupo de Actividad Física de la semFYC añade otros argumentos a favor de la práctica del ejercicio físico como elemento preventivo en situaciones de riesgo cardiovascular: “tiene un bajo coste y pocos efectos adversos, por lo que en la actualidad el ejercicio físico constituye la verdadera polipíldora en la prevención del riesgo cardiovascular”.

Desde la semFYC se lanzó la campaña #músicaparaactivarte en que los médicos y médicas de familia comparten las canciones que escuchan cuando hacen deporte.

¡Escucha la lista completa en Spotify, actívate y comparte tu música deportiva en las Redes con el hashtag #músicaparactivarte!