La Paradoja de la Resiliencia

Resumen: Un término muy de moda entre clínicos y educadores… ”Resiliencia”,… pero ¿qué significa realmente?, ¿se puede enseñar a residentes, estudiantes y médicos a ser resilientes? Incluso, ¿están estos interesados en aprenderlo? Un tutor clínico nos aporta su visión sobre el mismo utilizando una experiencia docente.

The Resilience Paradox
Abstract: A very fashionable term among clinicians and medical educators … “Resilience” … but what does it really mean? Can residents, students, and clinicians learn how to be resilient? Even more, are they interested in learning it? A tutor gives us his vision on the basis of a teaching experience.

…No estaba preparado para las lágrimas…

Uno de mis residentes se me acercó a mitad de un cambio de turno en urgencias y me pidió “hablar un momento tranquilamente”. Quería saber si pensaba si ella había hecho su trabajo bien. Le dije que creía que sí. Ella me sonrió débilmente y luego continuó como con prevención, “Es sólo que… presenté a uno de mis pacientes a la consultora (una médico adjunta de urgencias), y ella básicamente me lo dijo. . ” – aquí la residenta hizo una pausa para tragar -” me dijo que no lo había hecho. . . que no había hecho nada bien”.

Estas últimas palabras rompieron algún tipo de barrera interna. Aparecieron lágrimas. Comenzó como a tragar repetida y nerviosamente, en una especie de sollozos reprimidos y retrófaríngeos, que resaltaban su humillante historia. “Ella dijo que no había pensado en el paciente (un nuevo trago), y cómo iba a volver al paciente y decirle que me equivoque en lo que le hice? (trago) Entonces me preguntó si realmente había estudiado medicina.”

La lleve a una tranquila habitación lateral y pensé en mis opciones. Se trataba de una persona en crisis. Alguien que necesitaba palabras sabias y autorizadas para potenciarla y alentarla. Sin embargo, todos mis intentos verbales de consolarla parecían cambiar su significado y convertirse en acusatorios o desdeñosos.
-¡Estás bien, tonta! Venga ya; vamos a secar esas lágrimas, no te preocupes por esto” En otras palabras: Deja ya de montar el numerito.

“Ella es así con todo el mundo, no es nada personal contigo, tiene una fama horrible entre los residentes y los médicos jóvenes.” Es una forma de comportarse bastante normal en los médicos: acostúmbrate.

“Esto en realidad es bueno para ti, esta experiencia, te hará más dura, necesitas crearte un poco de coraza para este trabajo”. . Lo que quiere decir: -Eres demasiado débil para este trabajo.

Finalmente, decidí una especie de “Curación a la inglesa”: una taza de café, que se tomaría por vía oral, sentada.

Mucho se ha avanzado con el tema de la “resiliencia” en la educación médica. En general se acepta que la resiliencia es importante y que los médicos deben tenerla, aunque los distintos autores no parecen estar muy de acuerdo sobre lo que es. Tal vez sea un rasgo, o un proceso, o posiblemente una habilidad. Para mí, la definición más elegante siempre ha sido una definición que casi se podría considerar de ingeniería, y que se refiere a la propiedad física de la resiliencia en materiales sólidos: “la capacidad de algo para volver a su forma original después de haber sido tirado, estirado, presionado, doblado”. Usando esta analogía, percibo la resiliencia psicológica como el ego de una persona (o el sentido del self) balanceándose y doblándose en la tormenta diaria que supone la vida profesional, sólo para volver a la normalidad con un elástico boiiiing.

Se cuestiona si se puede enseñar la resiliencia. En 2014, el Consejo Médico General (GMC, por sus siglas en inglés), el organismo británico encargado de vigilar a los médicos británicos, inició una investigación sobre el preocupante fenómeno de la muerte del médico durante un proceso formal de investigación. Tales investigaciones se inician cuando se plantea un problema sobre la salud o la probidad de un médico. Asombrosamente, de las 96 muertes de médicos entre 2005 y 2013, 28 fueron por suicidio. Los médicos a los que se les estaba investigando su aptitud para practicar la medicina se estaban matando a un ritmo de 3 a 4 por año. Ser objeto de una investigación formal es indudablemente una experiencia estresante, pero no debería ser una experiencia terminal.

Una de las recomendaciones del GMC era que la “resiliencia emocional” debía ser enseñada en las instituciones médicas, permitiendo a los médicos entrenarse para protegerse de los desafíos y tribulaciones que supone la vida médica. En otras palabras: aprender a endurecerse.

A medida que me interesaba más la resiliencia, comencé a entender que hay tres barreras para el entrenamiento efectivo de la resiliencia para los estudiantes y médicos en formación

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Ben Lovell. Internista. University College Hospital (Londres)