Ríase un poco por favor

Cuando uno es incapaz de reírse de sí mismo,

ha llegado el momento de que los otros se rían de él”

T. Szasza

Muchas veces me pasa que, cuando miro mi wasap, lo primero que leo son los chistes. Es curioso, yo no sé si es cosa de nuestro país o pasa en todo el mundo, pero basta con que transcurran unos minutos tras la difusión de cualquier noticia para que alguien ya la haya pasado a formato divertido. Da igual que el objeto sea el político de turno, la final de la copa de fútbol o la fiesta de nochevieja. Todo es susceptible de ser contado con humor.

¿Es esto sano? No es sólo sano, es vital.

Podríamos decir que el humor es la herramienta de trabajo de una de nuestras seis emociones básicas: la alegría (las otras cinco son la tristeza, la ira, el miedo, la repugnancia y la sorpresa). La alegría, como emoción primaria que es, incrementa nuestra posibilidad de supervivencia, no sólo por el bienestar que genera o como liberadora de tensiones, la alegría también induce de manera favorable nuestras dimensiones cognitivas, conductuales y sociales.

¿Y a nivel fisiológico?

Te propongo un experimento: coloca en tu buscador de Google las palabras: “Efectos positivos del buen humor sobre la salud” ¿Cuántos resultados te aparecen? A mí me han salido más de 345.000 resultados en 0.73 segundos. Como puedes imaginar, material… sí parece que hay.

Se habla de sus efectos sobre el sistema endocrino al interrumpir en la cadena del estrés, sobre el sistema inmunitario, sobre la salud cardiovascular, incluso de su efecto analgésico al potenciar todo el sistema de opiáceos endógenos y contribuir a eliminar toxinas. Reír ayuda a adelgazar, porque consume calorías y actúa sobre el sistema musculo-esquelético, también el liso, lo que mejora todas las capacidades de todo nuestro organismo mientras masajea internamente nuestras vísceras.

El mismo Freud ya se encargó de estudiar al sentido del humor tras advertir que se puede rehuir el dolor a través de distintos mecanismos como la neurosis, la embriaguez, el ensimismamiento, el éxtasis, la locura… y el humor.

Podríamos escribir todo un tratado para dar cabida a una exhaustiva revisión sobre la importancia del humor en la salud.

A mí, particularmente, siempre me han despertado admiración las personas que incorporan el sentido del humor —como actitud— ante la vida. El humor es la manera de relativizar situaciones que sin él hubieran sido casi imposibles de sobrellevar y es que resulta clave para abordar uno de los elementos cruciales para evitar los estados emocionales negativos: la auto aceptación.  Las personas más capaces de aplicar a sí mismos aquellos interruptores que de verdad les hacen reír están aplicando la mejor terapia a su propia vulnerabilidad. Están de la manera más divertida, encontrando la solución a sus propias limitaciones.

¡Feliz 2017!

 

Javier Bris Pertíñez

Coordinador GdT en Salud Basada en las Emociones de la semFYC