¡Virtualizamos Valencia: Reducimos la huella de carbono!

Debido a la pandemia mundial causada por el SARS-Cov-2, se nos ha presentado la oportunidad de transformar el XL Congreso de la semFYC en Valencia en el I Congreso Virtual de la semFYC.

 

Una vez superada la mala noticia de no ver, tocar, abrazar… a nuestras compañeras, hemos sabido centrarnos en lo positivo. Como dice el vídeo de presentación, nos veremos “sin EPIs, sin aforo limitado, sólo con la mejor ciencia”.

Y una ventaja más: Desde casa.

Porque conectarnos desde casa, será un respiro para la salud del planeta. “Ahorrarnos” este viaje a Valencia, supondrá una reducción de nuestra huella de carbono. Por ejemplo, un vuelo ida y vuelta en clase turista desde Barcelona a Valencia son 0.08 toneladas de CO2 por persona. El mismo viaje en autocar o tren son 0.02 toneladas y en coche propio de gasolina, también 0.08. Si hubiéramos viajado en avión desde Las Palmas de Gran Canaria (por mencionar uno de los orígenes más alejados), nuestra huella de carbono hubiera sido de 0.52 toneladas. Y faltaría añadir el impacto secundario de hoteles, restaurantes, actividades de ocio y el propio congreso.

(puedes calcular aquí tu huella de carbono).

Para hacernos una idea, según el Banco Mundial en 2014, las emisiones de CO2 per cápita en España fueron de 5 toneladas y de 7.3 en la Unión Europea. Por lo que aún estamos lejos de las 2 toneladas que fija Carbon Footprint como objetivo mundial para combatir el cambio climático.

 

 

Pero, ¿cómo llegar a las 2 toneladas per cápita?, ¿O cómo disminuir el impacto para el medio ambiente si nos desplazamos a futuros congresos? Una de las opciones es la compensación de la huella de carbono. Como explican en CeroCO2, se trataría de hacer una aportación económica proporcional a las toneladas de CO2 generadas, que se destinaría a reforestación o a proyectos de ahorro o eficiencia energética. De esta manera, conseguiríamos un desplazamiento neutro en carbono.

Este año, Virtualizamos Valencia. Y, si el año que viene nos vemos en Palma, que sea un reencuentro neutro en carbono, ¿te animas?.

 

 

Un cambio de perspectiva

En 2020 se han cumplido 30 años desde que, en 1990, la sonda Voyager tomase la fotografía más lejana jamás conseguida de la Tierra. Esta sonda, conocida por su “disco de oro” (un vinilo en el que hay sonidos representativos de la Tierra, diálogos en todas las lenguas, canciones y mapas…) fue lanzada en 1977 hacia Júpiter y Saturno, hacia los confines del Sistema Solar. Tras dejar Neptuno atrás, en 1990, la sonda Voyager giró sus cámaras un momento para tomar una última fotografía antes de apagar su lente para siempre y ahorrar así energía para poder seguir mandando datos del universo interestelar.

En esta fotografía se ve nuestro planeta como un pálido punto flotando en un rayo de sol, como un píxel. Uno de los responsables de la misión Voyager, el famoso científico Carl Sagan, publicaría en 1994 el libro “Un punto azul pálido” (A Pale Blue Dot) en el que describía la belleza y la fragilidad de esta imagen en un famoso discurso, y reclamaba a la humanidad un compromiso para cambiar de perspectiva y cuidar y preservar el único hogar que jamás conoceremos. Ya en la década de los 80 del siglo pasado, científicos como el propio Carl Sagan alertaban del calentamiento global, y reclamaban un cambio de paradigma en la manera de entender nuestro breve paso en este vasto universo para evitar nuestra propia autodestrucción y cuidar nuestro mundo.

 

 

Audio (Carl Sagan): Library of Congress

www.loc.gov/item/cosmos000110

Copyright © 1994 by Carl Sagan

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