Sara Louise Gómez Langley: “La equidad no es tratar a todos igual, sino adaptar la atención a cada realidad”
La equidad en salud se construye en cada acto clínico. Así lo defiende Sara Louise Gómez Langley, médica de familia del centro de salud de Torreblanca, en Sevilla, y tutora del programa Rota con la semFYC.
En esta entrevista, la especialista explica cómo integra la mirada sobre las desigualdades en la práctica diaria de la Medicina Familiar y Comunitaria y de qué manera la incorpora a la formación de residentes, con el impulso de la semFYC, para que aprendan a adaptar la atención a la vulnerabilidad sin perder calidad ni seguridad clínica.
¿Qué aprendizajes clave te gustaría que el/la residente se lleve sobre inequidades en salud tras su rotación contigo?
Me gustaría que se lleve tres ideas muy prácticas: la inequidad se ve en la práctica clínica de la consulta, no es un mero concepto teórico y tiene un gran impacto en el diagnóstico, el tratamiento y la adherencia, así como en el seguimiento y los resultados; la equidad no es tratar a todos igual, sino ajustar las características y la forma de atención al nivel de vulnerabilidad, manteniendo la seguridad en la práctica clínica y la calidad de la atención sanitaria; y Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC), por las características de transversalidad de la atención clínica propias de la especialidad, nos permite y posibilita ser testigos de situaciones de inequidad y poder así buscar herramientas y proponer cambios para tratar de mitigarlas.
¿Qué tipo de actividades prácticas podrá realizar para comprender mejor los determinantes sociales de la salud en tu entorno?
Durante la rotación se estructura una actividad coordinada en red entre distintos profesionales del centro de salud y algunas asociaciones de la zona. Entre estas actividades:
- Consulta tutorizada con una perspectiva biopsicosocial estructurada para identificar barreras en los distintos aspectos que se dan en la consulta: idioma, diferencias culturales, citas, medicación, trámites, transporte, vivienda, apoyo familiar, etc., y dar respuestas en un plan clínico realista y ajustado a cada caso.
- Trabajo conjunto con enfermería comunitaria y trabajo social, así como con matrona y pediatría: conocer circuitos y criterios de derivación y aprender a utilizarlos según las necesidades específicas.
- Visitas domiciliarias y seguimiento de pacientes crónicos vulnerables (cuando proceda): fragilidad, cuidados, adherencia, riesgo social y continuidad asistencial.
- Mapa de recursos del barrio: conocer los recursos y activos en salud disponibles —servicios sociales y entidades comunitarias— para abordajes en la infancia, la mujer, hábitos saludables, salud mental, adicciones, empleo y vivienda.
- Aprendizaje complementario: observar cómo abordamos situaciones con barrera idiomática o cultural y la coordinación con recursos comunitarios para mejorar la accesibilidad y el acompañamiento, en concreto en la consulta de atención sanitaria de acogida a población migrante. Esta se desarrolla mediante trabajo en red con la ONG CEAR en nuestro caso concreto.
¿Cómo integras habitualmente la mirada de equidad en tu consulta o en el trabajo comunitario?
La integro como parte de la buena práctica clínica de forma sistemática en la consulta: enfoque humano priorizando la empatía, la escucha activa, identificando el sufrimiento y las barreras sociales y evitando la iatrogenia; comunicación adaptada mediante lenguaje claro, confirmación de comprensión y el abordaje sin revictimización; trabajo en red: coordinación con enfermería, trabajo social y recursos propios del barrio; cribado social breve en perfiles diana (crónicos mal controlados, hiperfrecuentación, salud mental, sospecha de violencia, embarazo vulnerable, exclusión social); plan terapéutico proporcional y viable: simplificar pautas, priorizar objetivos, revisar accesibilidad a fármacos/citas y reforzar seguimiento cuando hay riesgo de pérdida de continuidad.
¿Qué estrategias docentes utilizarás para estimular la reflexión crítica del/la residente sobre desigualdades en salud?
Utilizaré, como ya he venido realizando previamente con valoración positiva por parte de los y las residentes que han realizado este rotatorio, las siguientes estrategias docentes:
- Supervisión progresiva en consulta (observación → consulta compartida → consulta supervisada), con feedback breve diario, según se ajuste el calendario específico durante el tiempo de rotación.
- Discusión de casos con preguntas guía: ¿qué aspectos psicosociales había que considerar en cada caso?, ¿qué decisión clínica tomé?, ¿a quién beneficia o perjudica este plan?, ¿qué alternativa más equitativa existe?, ¿qué se podría proponer para modificarlo?
- Diario reflexivo (5–10 min/día): un aprendizaje clínico y otro con un enfoque desde las desigualdades.
- Análisis de áreas de mejora (acotado y realista): identificar un punto de barrera (citas, pruebas, medicación o derivaciones) y proponer un ajuste viable con el equipo.
¿Qué cambios esperas que esta experiencia genere en la práctica futura del/la residente?
Espero cambios observables en su manera de ejercer: que gane en habilidades clínicas en el manejo de población vulnerable desde una perspectiva de la equidad; que aprenda a interpretar con una visión más global y amplia las causas reales de fondo ante situaciones clínicas concretas; que adapte el plan clínico (tratamiento y seguimiento) a la situación vital del paciente, sin perder seguridad ni evidencia; que use con naturalidad y fluidez la coordinación sociosanitaria y comunitaria como parte del tratamiento; que gane habilidades de comunicación clínica avanzada (negociación, entrevista motivacional, manejo de conflicto, enfoque sensible al trauma); y que consolide una identidad MFyC: clínica resolutiva, mirada integral, de continuidad y empática.
Desde tu experiencia en Atención Primaria, ¿cuál consideras que es hoy el mayor reto para reducir las inequidades en salud?
El mayor reto se debe a que muchas causas de las inequidades son estructurales (pobreza, vivienda, empleo, exclusión, trámites burocráticos…) y la consulta no puede resolverlas sola; lo que más limita en el día a día es la falta de tiempo clínico y continuidad para abordar complejidad (social y biomédica) con calidad, múltiples barreras de acceso (administrativas, brecha digital, idioma) y burocracia excesiva, la fragmentación entre lo sanitario y lo social sin coordinación real por lo que el paciente “rebota” entre recursos, y la variabilidad territorial y disponibilidad desigual de recursos, que condicionan la capacidad de respuesta, en esto tenemos el claro ejemplo de la consulta de acogida sanitaria de atención a población migrante que desarrollamos desde hace años en Torreblanca.
¿Qué recursos comunitarios o alianzas intersectoriales consideras fundamentales para abordar las inequidades en salud en tu zona?
En Torreblanca es fundamental sostener una red permanente, estable y cooperativa con Trabajo Social desde el centro de salud y los servicios sociales municipales, y otras entidades que trabajan en el ámbito social en el barrio, así como con enfermería comunitaria para prevención, seguimiento y continuidad asistencial, además del abordaje de intervenciones comunitarias; también con la red comunitaria y entidades del barrio como con la ONG CEAR o la asociación de fibromialgia, centro cívico, entre otras, que trabajen aspectos relativos a la alfabetización sanitaria; con dispositivos de salud mental y adicciones, tanto sanitarios como comunitarios; con alianzas con educación, incluso empleo y vivienda, cuando es posible intervenir sobre el determinante, generalmente gestionado por trabajo social, enfermera escolar y pediatría; y con recursos de mediación, acompañamiento y apoyo a población especialmente vulnerable, para mejorar accesibilidad y continuidad, siendo el desarrollo de mediadores interculturales estructurados muy necesario en este sentido.
¿Hay alguna experiencia, proyecto o iniciativa concreta que consideres especialmente valiosa para que el/la residente conozca durante la rotación?
Sí. Considero especialmente valioso que el/la residente conozca un modelo real de trabajo en red para garantizar accesibilidad y continuidad en pacientes con alta vulnerabilidad: integración de consulta clínica, enfermería, trabajo social y coordinación con recursos comunitarios. En este sentido, el Programa de Acogida Sanitaria que realizamos con los usuarios del centro de acogida a personas refugiadas de la ONG CEAR es una experiencia muy útil para el aprendizaje: permite ver cómo organizamos la primera valoración integral, cómo identificamos y reducimos barreras (idioma, trámites, ausencia de red de apoyo) y cómo aseguramos el seguimiento, manteniendo la seguridad clínica y la calidad asistencial, con un componente humano centrado en la escucha y el acompañamiento.