COMUNICADO CONJUNTO: La semFYC y la SCMFYC: “Condenamos cualquier agresión”

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, semFYC, conjuntamente con la Sociedad Cántabra de Medicina de Familia y Comunitaria, SCMFYC, se ven en la obligación de expresar su más rotunda condena hacia cualquier agresión, física o verbal, contra profesionales sanitarios en ejercicio. Este comunicado surge a raíz de la detestable agresión que ha padecido un compañero en el Centro de Salud Los Castros (Santander) el jueves de la semana pasada. El rechazo es mayúsculo en tanto no se trata de una situación excepcional: cada día se producen agresiones a médicos en ejercicio.

Ante esta circunstancia, desde la semFYC y la SCMFYC queremos expresar:

Primero, nuestra solidaridad, acompañamiento y estima hacia el médico agredido y toda la comunidad del Centro de Salud de Los Castros, haciendo extensiva esta solidaridad a todos y todas las médicas que han sufrido agresiones en su ejercicio.

Segundo, nuestra preocupación es creciente ante esta situación y percibimos que, en los últimos años, se ha producido un aumento de la agresividad hacia los profesionales sanitarios, especialmente en Atención Primaria y Urgencias, tanto hospitalarias como extra hospitalarias. Como representantes de la especialidad más numerosa de España no concebimos que ningún médico o médica de familia, o cualquier otro profesional sanitario, tenga que trabajar con miedo ante el riesgo de agresión al que estamos expuestos.

Tercero, expresar cómo el riesgo de agresión condiciona el normal desarrollo de nuestra profesión y, a día de hoy, el día a día de nuestros médicos y médicas que se sienten expuestos e indefensos ante el temor a qué sucederá con la próxima cita. Trabajamos expuestos a la indefensión.

Desde nuestras sociedades exigimos respuestas por parte de los gestores y de la Administración, puesto que las cifras de agresiones a sanitarios registradas —la OMC contabilizó en 2021 hasta 612 agresiones a médicos, 171 más que el año anterior, apuntando que es en Atención Primaria donde se concentra mayor volumen de agresiones, con un 50% de los casos — retratan una realidad que es intolerable.

No queremos dejar pasar este espacio para reflexionar alrededor de las causas subyacentes al incremento de agresiones registradas en los últimos años. Consideramos que, a pesar de que se trate de un problema social complejo y poliédrico, las agresiones a los profesionales sanitarios son consecuencia de la pauperización, la desatención y el desprestigio a la que el Sistema Nacional de Sanidad se ha visto expuesto en los últimos años, especialmente los profesionales de AP.

Dicho esto, las autoridades no pueden permitir que se produzcan agresiones en los centros de salud ni en cualquier otro espacio de asistencia sanitaria, y deben poner las medidas necesarias para prevenir cualquier tipo de agresión, responder con la máxima celeridad en el momento en que se produzcan, y disponer de herramientas legales para actuar frente a aquella persona o personas que ejerzan la violencia contra un profesional sanitario.