Dos artículos de Roger Ruiz Moral y dos textos narrativos en primera persona abordan la vocación profesional de los médicos
Relación de la vocación y de otros factores en la elección de la carrera de medicina y en otros aspectos de su desarrollo y ejercicio. Una revisión no sistemática, es el primero de ellos, escrito por Roger Ruiz Moral, editor de la publicación. Parte este texto de la idea de que poco se sabe de las razones por las qué los alumnos eligen la carrera de Medicina y qué les gusta de la idea de ser médico y ejercer esta profesión. Las frases que más habitualmente surgen son algunas como interés por “ayudar a la gente”, “el altruismo”, “la vocación” o “compromiso social”, son los motivos principales para elegir estudiar medicina.
También Ruiz Moral firma el segundo artículo del número: Ilusión: una propuesta práctica para identificar la vocación. El título hace alusión a la ilusión como motor esencial para identificar la vocación. Aunque lo primero que trata de aclarar el texto es precisamente cómo se define e identifica la vocación profesional.
Para el tercer artículo se ha elegido la narrativa de un residente de medicina familiar y comunitaria que responde a las iniciales D P. Y afirma que, tras su primera noche de guardia, tras graduarse en la carrera, la vocación sigue sosteniéndoles hasta el punto de levantarse con una sonrisa en los labios: “En última instancia, estoy convencido de que en mi futuro no se encuentra simplemente en una profesión realizada con habilidad, sino en una vocación realizada con amor y dedicación”, afirma.
De nuevo un texto narrativo escrito por una residente es el elegido para finalizar el número. Gracia Soguero es la residente de Medicina de Familia de Zaragoza que firma ¿Y si nunca se consigue entrar en la rueda?, en el que reflexionan sobre la utilidad de estrategias comunicativas preestablecidas, en concreto la entrevista motivacional, para atender a un paciente especial: su padre, con el que se ha sentido atrapada en la trampa de la confrontación-negación. Y se pregunta: ¿y si nunca entra en la rueda del cambio?
