¿Cómo fomentar mejores hábitos alimentarios entre la población frágil?
El envejecimiento de la población y el aumento de la fragilidad sitúan el abordaje de la desnutrición como un reto para la salud pública en España. Ante esta situación, la prevención y el fomento de buenos hábitos alimentarios es clave para mejorar la calidad de vida de las personas.
La desnutrición sigue siendo una condición infradiagnosticada entre las personas mayores y los pacientes frágiles, a pesar de su impacto directo en su salud, su autonomía y su calidad de vida. En España, diferentes estudios señalan que una parte significativa de este colectivo presenta desnutrición o riesgo de desarrollarla, incluso cuando vive en la comunidad y mantiene contacto habitual con el sistema sanitario.
Según la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP) el déficit nutricional es un problema de salud que afecta a más de 3,5 millones de personas en España. En concreto, se estima que 1,01 millones de hombres y 2,56 millones de mujeres presentan algún grado de déficit nutricional, lo que pone de manifiesto una mayor prevalencia entre las mujeres, que concentran cerca de tres cuartas partes de los casos.
El envejecimiento de la población, un factor clave
Esta situación adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta el progresivo envejecimiento de la población española. En la actualidad, alrededor de 10 millones de personas en España tienen 65 años o más, lo que representa aproximadamente el 20,4 % de la población total. Las proyecciones oficiales realizadas por el Ministerio de Sanidad apuntan a que esta cifra seguirá aumentando en las próximas décadas y que, de mantenerse la tendencia demográfica actual, en 2065 cerca del 29 % de la población será mayor de 65 años.
Este cambio estructural demográfico en nuestro país tiene unas implicaciones que no podemos olvidar, como son el incremento de situaciones de fragilidad, además de la pluripatología y la polimedicación. Igualmente, a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento de las personas se suman, en muchos casos, limitaciones funcionales, problemas sociales o dificultades para acceder a una alimentación adecuada, factores que pueden comprometer tanto la cantidad como la calidad de la ingesta.
¿Qué significa que “comer deja de ser sencillo”?
La desnutrición no siempre responde a la falta de alimentos. En las personas mayores y frágiles, puede estar relacionada con dificultades para masticar o tragar, pérdida de apetito, enfermedades crónicas, tratamientos farmacológicos o barreras sociales y económicas. En el caso concreto de la disfagia, un síndrome geriátrico frecuentemente infradiagnosticado e infratratado, tiene un impacto significativo en la calidad de vida y está asociado a una elevada morbimotalidad. En este contexto “la intervención nutricional mediante la adaptación de las texturas de los alimentos sólidos y la viscosidad de los líquidos constituye una estrategia sencilla, eficaz y de gran valor terapéutico, pues mejora la seguridad en la ingesta y reduce el riesgo de aspiraciones” señalan las especialistas Violeta Ramírez y Carmen Pilar Jiménez, del grupo de trabajo de Alimentación y Nutrición de la semFYC.
Por otro lado, “en el caso de la enfermedad renal crónica (ERC), la nutrición desempeña un papel decisivo y una intervención dietética adecuada puede contribuir a enlentecer la progresión de la enfermedad y mejorar el pronóstico del paciente” afirman las médicas de familia.
Además, “en los pacientes mayores con diabetes y obesidad, la atención nutricional debe considerar múltiples dimensiones”, entre ellos “el estado funcional, la presencia de comorbilidades, las preferencias alimentarias, así como el estado cognitivo y físico” añaden Verónica Rodríguez y Rosa Ana García, del grupo de trabajo de Atención al Mayor y al Anciano de la Somamfyc.
Solo si se tienen en cuenta todos estos factores, se logrará una intervención personalizada y efectiva y se favorecerá la adherencia y el bienestar del paciente. Todo ello convierte la alimentación en un aspecto complejo que requiere una mirada clínica, individualizada y continuada.
La consulta como espacio de prevención
En este sentido, la Atención Primaria ocupa una posición estratégica para abordar la desnutrición. Es el nivel asistencial con mayor proximidad y continuidad en el seguimiento de las personas mayores, lo que permite identificar cambios progresivos en el peso, el apetito o los hábitos alimentarios antes de que aparezcan complicaciones graves.
El objetivo es claro: detectar de forma precoz una posible desnutrición y acompañar a las personas pacientes para que puedan realizar cambios sencillos y sostenibles, que pueden marcar una clara diferencia entre mantener la autonomía o evolucionar hacia la dependencia.
Medicina Culinaria: ciencia y cocina al servicio de la salud
Para poder realizar esta detección precoz, los especialistas cuentan desde 2016 con la llamada Medicina Culinaria, un campo basado en la evidencia que integra la cocina y la alimentación con la ciencia médica, considerando los factores sociales y culturales en la prevención y tratamiento de enfermedades. Además, se presenta como una estrategia beneficiosa en el envejecimiento, al valorar las habilidades culinarias no solo para mantener una dieta saludable, sino también para disfrutar de una alimentación placentera, lo que favorece la adherencia a hábitos y dietas terapéuticas.
La mejora de las competencias culinarias mediante intervenciones que combinen clases de cocina con conocimientos nutricionales no es algo nuevo. “En un estudio de Japón se evaluaron los efectos de un programa de cocina diseñado como herramienta de rehabilitación neurológica para estimular la función cognitiva en personas mayores con demencia. Los resultados mostraron que la práctica culinaria podría mejorar los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia, como la ansiedad o la irritabilidad, además de contribuir a mantener la función ejecutiva y mejorar la calidad de vida de estos pacientes”, apuntan las médicas de la semFYC.
Sin embargo, para que este abordaje sea efectivo, es necesario contar con herramientas y formación específica para poder desarrollarla en el día a día de las consultas de Atención Primaria.
Formación específica: “Comer bien para envejecer mejor. Abordaje del paciente mayor desde un punto de vista culinario”
Con el objetivo de dotar de la formación necesaria a los y las profesionales, la semFYC en colaboración con la Fundación Alícia —centro de investigación pionero y reconocido por su trabajo en el ámbito de la alimentación, la salud y los hábitos saludables— ha desarrollado el curso “Comer bien para envejecer mejor. Abordaje del paciente mayor desde un punto de vista culinario”. Se trata de una formación innovadora que integra evidencia científica, práctica clínica y estrategias culinarias adaptadas a las necesidades reales de las personas mayores y frágiles.
Su principal propósito “es fortalecer los conocimientos, las habilidades y la confianza de los médicos y médicas de familia para atender las necesidades alimentarias de los pacientes mayores. De tal forma, se revisan las necesidades nutricionales, se aprende a gestionar una alimentación saludable y se profundiza en las recomendaciones dietéticas de aquellos problemas de salud más frecuentes”, explican Rodríguez y García, quienes, junto a Ramírez y Jiménez, forman parte del equipo de coordinación del curso de la semFYC y la Fundación Alícia.
El programa ofrece contenidos prácticos sobre nutrición en el envejecimiento y aborda situaciones clínicas frecuentes en la consulta de Atención Primaria, como:
- la malnutrición
- la disfagia
- la fragilidad
- la enfermedad renal
- la obesidad, la diabetes y las dislipemias
Se trata de una formación gamificada, con casos clínicos interactivos, en los que se puede avanzar siguiendo la dinámica de “elije tu propia aventura”. Además, pone el foco en la comunicación con las personas pacientes y su entorno, un aspecto esencial para favorecer el empoderamiento, la adherencia y los cambios de hábitos sostenibles en el tiempo.
En un contexto marcado por el envejecimiento progresivo de la población y el aumento de la fragilidad, iniciativas como esta refuerzan el papel de la Atención Primaria como eje clave de la prevención y el cuidado integral de las personas a lo largo de toda su vida. La alianza entre la semFYC y la Fundación Alícia sitúa la alimentación como un pilar necesario en la práctica clínica y contribuye a dotar a los y las profesionales sanitarias de herramientas concretas para anticiparse a la desnutrición, mejorar la calidad de vida de las personas mayores y avanzar hacia un modelo asistencial más cercano, preventivo y sostenible.
Para más información:
- Informe del CSIC sobre Envejecimiento en Red sobre el Perfil de las Personas Mayores en España 2025
- Documento del Ministerio de Sanidad en el que se detalla la Estrategia de Salud Pública para la mejora del bienestar de la población
- Documento de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP): Frecuencia absoluta de los principales problemas de salud. Número 17
- Web corporativa de la Fundación Alícia - Centro de investigación alimentaria
- Información del curso semFYC Elementales: Medicina culinaria en las personas mayores