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Ellas pisan fuerte: la experiencia de cuatro mujeres como residentes de Medicina Familiar y Comunitaria

Ellas pisan fuerte: la experiencia de cuatro mujeres como residentes de Medicina Familiar y Comunitaria

Comparten la vocación y la ilusión por una especialidad que definen como profundamente humana, con la que acompañan a las personas a lo largo de la vida. Se sienten muy orgullosas de que las llamen mi médica y están dispuestas a ocupar puestos de liderazgo. Ellas son algunas de las especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria del futuro, cuatro residentes de la semFYC con las que hablamos en el marco del 8M acerca de sus inquietudes y planes venideros. 

Tiempo de lectura: 3 minutos
Fecha de publicación: 05 de marzo de 2026

Para ellas, el 8 de marzo es más que una jornada conmemorativa y de reivindicación. Tal y como indica Samar Hassan, del Centro de Salud Loreto Puntales (Cádiz), también significa “recordar que ser mayoría no significa tener el poder" y añade que “en Medicina de Familia ponemos el rostro, pero nos falta ocupar los espacios donde se decide, porque el sistema aún no está adaptado a nosotras. Es la ambición de dejar de ser quienes solo sostienen el sistema para pasar a ser quienes también lo diseñan".  

Sobre esta cuestión, Mirian Melián, residente del Centro de Salud de Ingenio (Gran Canaria), apunta a que “en una especialidad históricamente muy feminizada, es importante no confundir presencia con igualdad real. Aunque somos muchas mujeres en la base asistencial, todavía queda camino por recorrer en términos de liderazgo, representación en espacios de decisión y reconocimiento del trabajo realizado". 

Barreras que aún persisten  

Hassan, además, detalla que ser mujer influye durante la residencia: “A menudo tienes que reclamar una autoridad que a otros se les presupone ya de entrada. A veces el entorno proyecta sobre ti una imagen de fragilidad, vulnerabilidad o extrema amabilidad que no es real, y eso te obliga a un esfuerzo extra de empoderamiento para que tu criterio clínico sea respetado con el mismo peso”. 

Lo mismo opina Valentina Lorenzo, del ambulatorio de Beasain (Gipuzkoa), que afirma que siempre se da algún momento de infantilización o paternalismo por parte de profesionales o pacientes, normalmente si son hombres" y para ella "es importante hablar de esto”. Algunos ejemplos de situaciones que ha vivido "son comentarios del tipo bonita, qué ojos más bonitos tienes…”.  

Abrirse paso en un sistema que debe avanzar  

A pesar de los eslabones que puedan encontrar en el camino, la mayoría de ellas coinciden en que están dispuestas y motivadas para ocupar puestos de liderazgo en un futuro: “Me gustaría poder combinar la asistencia con la participación en espacios de gestión o representación profesional. De hecho, mi implicación como vocal de residentes ya forma parte de ese compromiso. Lo facilitaría contar con mentoras, estructuras que fomenten la participación de mujeres jóvenes y un modelo de trabajo que apoye la conciliación y la maternidad sin que supongan un obstáculo profesional", explica Mirian Melián, a lo que Samar Hassan añade que “para poder dar ese paso deberíamos sentir que el sistema nos apoya con estructuras flexibles, donde liderar sea una oportunidad de mejora y no una carga pesada que te acabe quemando". 

Una de las barreras que indican que pueden encontrar a la hora de acceder a espacios de decisión es el equilibrio entre vida personal y profesional. En este sentido, Nuria Granados, del Centro de Salud Lorca Viña (Murcia) expresa que esto le preocupa “siempre” y detalla que en un futuro próximo le gustaría ser madre, pero “hay poca conciliación familiar para ello”.  “Me inquieta verme obligada, en un futuro próximo, a hacer guardias embarazada, con todos los riesgos que esto supone y con el cansancio que ya per se tienen las guardias, además existen dificultades para mantener la lactancia materna”. 

 

Mujeres que son referencia  

En este 8M, las residentes también tienen palabras de orgullo y agradecimiento para todas aquellas mujeres que las inspiran y motivan en el día a día: “Mi tutora es el claro ejemplo del amor por la Medicina de Familia, se ha convertido en mi referente y ejemplo a seguir, al igual que otras médicas de familia que he conocido en el camino o algunas residentes mayores que ya son adjuntas y que me animan a ser mejor médica”, sostiene Nuria Granados; mientras que Valentina Lorenzo también remite a sus profesoras de universidad: “Tuve la suerte de tener una asignatura de Medicina de Familia en La Universidad de La Laguna y varias de ética. El perfil de las médicas de familia era espectacular: mujeres muy preparadas, generalistas, apasionadas y comprometidas con la buena medicina". 

En relación con el ámbito de la consulta, preguntadas por si la perspectiva de género está suficientemente integrada en la Atención Primaria, coinciden en que quedan pasos por dar: “Con las prisas y presiones de las agendas actuales, es fácil caer en lo puramente biológico y olvidar todo eso que también enferma a nuestras pacientes: la carga de los cuidados, la precariedad o la falta de redes… Necesitamos parar, bajar el ritmo y tomar conciencia para que la atención sea integradora. Al final, sin tiempo para una escucha real, la mirada de género se queda solo en la teoría; necesitamos formación y recursos, no solo buena voluntad", describe Samar Hassan.  

 

Acerca de este asunto, Valentina Lorenzo destaca que “hay que recordar que solo a partir del 1994 se integraron a las mujeres en los estudios farmacéuticos y todavía hay muchas lagunas de cómo pueden afectar ciertos tratamientos a las personas dependiendo de su carga hormonal. Creo que la sociedad avanza en la dirección correcta pero todavía queda mucho por hacer".  

Palabras motivadoras para las que vienen 

Con motivo del 8M, estas cuatro residentes quieren mandar un mensaje a estudiantes y futuras médicas de familia: Las animo a elegir nuestra especialidad, la de Medicina Familiar y Comunitaria, con la que tienes el inmenso honor de que tus pacientes te llamen mi médica, pueden confiar en ti, entablar una auténtica relación médico-paciente, puedes acompañar a tus pacientes desde la adolescencia, a la vida adulta, también en momentos tan preciosos como la maternidad… hasta momentos tan duros y, a la vez tan bellos, como en los cuidados paliativos, donde acompañas a tu paciente y a su familia, ves el agradecimiento en sus ojos y en sus palabras, donde un abrazo o coger la mano y escuchar adquieren más importancia que cualquier tratamiento… Esto, solo puede decirlo nuestra maravillosa especialidad”.  

Mirian Melián lanza un llamamiento a salir de la consulta y “acceder a la docencia, la investigación y la gestión sanitaria. El 8M también es eso: ampliar horizontes y habitarlos con decisión".  

 

Por su parte, Valentina Lorenzo pone en valor la especialidad, aduciendo que “la Medicina Familiar y Comunitaria es la que más nos permite desarrollarnos dentro del estudio de la perspectiva socio-comunitaria de la enfermedad" y Samar Hassan también: “A las más jóvenes les diría que no hagan caso al “ruido”, que esta es la especialidad más completa y la que tiene mayor capacidad para transformar la realidad de las personas. Que elijan Medicina Familiar y Comunitaria con orgullo, sabiendo que entran en una profesión donde las mujeres somos motor de cambio. Que confíen en su criterio y en su valor. Tenemos la oportunidad de construir una medicina más humana y justa, y las necesitamos para hacerlo realidad”.