El editorial de Atención Primaria trata el retraso diagnóstico del cáncer por la pandemia COVID-19 y sus posibles consecuencias

Como consecuencia de la demora en el seguimiento de pacientes de diversas patologías en Atención Primaria, el confinamiento para controlar la pandemia supuso importantes daños colaterales. En lo que se refiere al cáncer, según un estudio del Institut Català de la Salut, entre marzo y septiembre de 2020 hubo una reducción de 8.700 casos nuevos (IC 95%: 4.135-13.397), lo que representa un 34% menos de los cánceres esperados.

En concreto, entre marzo, abril y mayo de 2020, las reducciones fueron del 36%, 59,3% y 45,5%, respectivamente. En lo que se refiere a los tipos de cáncer, la mayor reducción se produjo en los cánceres de piel (melanomas y no melanomas) (43,7%), seguido del cáncer de próstata (33,3%), colorrectal (CCR) (27,3%), pulmón (20%) y mama (17%). 

Esta reducción se debe a que se aplazaron los programas de prevención primaria (deshabituación tabaco, vacuna del virus papiloma humano) y los cribados de mama, colorrectal y cérvix, con el consiguiente descenso de de la detección de cánceres asintomáticos. La de los sintomáticos también ha descendido a causa de la dificultad de evaluación a través de la telemedicina. 

Una vez pasado lo más  duro de la pandemia, los programas de prevención y cribado se han ido reanudando, así como los circuitos de diagnóstico rápido del cáncer. A pesar de ello y para recuperar el ritmo perdido, los autores de este artículo Mercè Marzo-Castillejo, Carolina Guiriguet Capdevila y Ermengol Coma Redon, consideran que sería interesante una provisión de consultas y servicios adicionales.

Más aún si se tienen en cuenta los datos de un estudio de modelización del impacto de la infección por COVID en la supervivencia del cáncer realizado en el Reino Unido, según el cual, un retraso de tres meses en el diagnóstico de determinados cánceres provoca una reducción de la supervivencia a largo plazo (10 años) por encima del 10% en la mayoría de los grupos de edad y un retraso de seis meses, en muchos de estos cánceres, en más del 30%.