Notas de prensa

· Valencia

El 60% de los mayores de 65 años afirma tener relaciones sexuales cuatro veces al mes

El 60% de las personas mayores afirma tener relaciones sexuales con una frecuencia media de cuatro veces al mes. Éste dato pertenece a un estudio que se ha presentado en el XXVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) que estos días se celebra en la Feria de Valencia organizado por la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitària.

En el estudio, realizado por médicos de familia de Cataluña, participaron 113 personas mayores de 65 años (50,4% varones), de las que el 85% afirmó tener pareja y un 66% declaró tener buena o muy buena relación con su pareja. La mayoría de los encuestados reconoce que sus relaciones sexuales han sufrido cambios a causa de la edad, pero aclaran que por ello son menos satisfactorias ni que tampoco sea algo que condicione su bienestar. En la mayoría de los casos (un 66%) la relación la inicia el varón.

Para la doctora Pilar Regato, coordinadora del Grupo de Atención al Mayor de semFYC, la sexualidad en los mayores “continúa siendo un tema tabú y, tanto a los pacientes como a los médicos, nos produce cierta vergüenza hablar de un aspecto tan importante para disfrutar de un envejecimiento saludable. Tenemos la falsa creencia de que es una esfera de la vida que desaparece cuando se llega a una determinada edad. Sin embargo, en la consulta cada vez es más frecuente que nos pregunten por aspectos relacionados con la libido y la potencia sexual”.

Los encuestados manifestaron tener relaciones satisfactorias o muy satisfactorias en un 59,6%, en el caso de los varones, y en el 35,7%, en el de las mujeres. La mayoría (87,6%) nunca ha preguntado a su médico sobre aspectos relacionados con la sexualidad y el médico sólo ha preguntado al 8,8% por este motivo. “Es un dato que refleja fielmente la realidad, ya que continúa siendo un tema tabú. Es un aspecto que tendemos a relacionar exclusivamente con población en edad fértil, con programas de planificación familiar, etc. Debemos tener en cuenta que nunca se pierde la capacidad de sentir, incluso cuando se sufre una demencia. Se trata, en definitiva, de un tema que deberíamos explorar más, ya que, en general, es un aspecto del que no se habla en la consulta”, comenta la doctora Regato.

Caídas en ancianos
Otro temas objeto de debate durante el Congreso es la prevención de las caídas en las personas mayores. Las caídas en una persona mayor tienen importantes consecuencias físicas, psíquicas y sociales. Según un estudio en el que han participado 106 personas mayores de 75 años (55 hombres y 51 mujeres), cuyos datos se han presentado en la reunión de Valencia, el 76% de los ancianos ha sufrido más de una caída en el último año y un 23% tiene una fractura a consecuencia de la caída. Sólo un 38% de los que se han caído utilizan aparatos de apoyo como un bastón o un andador.

Realizado por médicos del centro de salud La Granja-Torreforta de Tarragona, el trabajo concluye que existe una prevalencia alta de caídas en ancianos; que tres de cada cuatro se vuelven a caer antes de acabar un año y que uno de cada cinco sufre una fractura. Para la doctora Regato, “en muchos casos, cuando el anciano acude a la consulta ya ha pasado tiempo desde que sufrió la caída y no nos la cuentan. Por este motivo, es muy importante que los profesionales llevemos a cabo una búsqueda activa y que cuando realicemos la valoración geriátrica integral preguntemos expresamente al paciente sobre estos problemas. Sufrir más de dos caídas en un mismo año supone tener un alto riesgo de que este accidente se repita”.

Los medicamentos, un factor de riesgo

El consumo de medicamentos es uno de los principales factores que contribuye a disminuir la capacidad funcional y cognitiva y eleva el riesgo de sufrir una caída. La prevención de caídas constituye una de las prioridades del médico de familia en el manejo del mayor, debido a las consecuencias que tiene tanto en términos de dependencia (síndrome post-caída) como de morbilidad y económicas (fracturas de cadera). Los problemas auditivos y sensoriales y el uso de fármacos sedantes elevan significativamente este riesgo de caídas. Factores ambientales como las barreras arquitectónicas, alfombras o suelos deslizantes también pueden contribuir a ello. Caídas frecuentes, depresión, inquietud, incontinencia urinaria, estreñimiento o diarrea y pérdida de memoria son algunos de estos síntomas a los que el médico deberá prestar atención.

La doctora Regato subraya la conveniencia de revisar periódicamente y de forma sistemática todos los medicamentos que consume una persona mayor y conocer dónde viven para saber qué barreras hay dentro de la casa y qué ayudas se pueden poner en sus domicilios para evitar las caídas. “En el caso de la demencia hay que detectarlo lo antes posible para trabajar con la familia y los cuidadores y así organizar conjuntamente los recursos que van a ser necesarios a lo largo del proceso de dicha enfermedad”, concluye esta experta.